jueves, 23 de noviembre de 2006
Agnus Dei (El reino de este mundo"
"En aquel momento,vuelto a la condición humana,el anciano tuvo un supremo instante de lucidez.Vivió, en el espacio de un pálpito,los momentos capitales de su vida;volvió a ver a los héroes que le habían revelado la fuerza y la abundancia de sus lejanos antepasados del Africa,haciéndole creer en las posibles germinaciones del porvenir.Se sintió viejo de siglos incontables.Un cansancio cósmico,de planeta cargado de piedras,caía sobre sushombros descarnados por tantos golpes,sudores y rebeldías.Ti Noel había gastado su herencia y, a pesar de haber llegado a la última miseria,dejaba la misma herencia recibida.Era un cuerpo de carne transcurrida.Y comprendía ahora,que el hombre nunca sabe para quién padece y espera.Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá,y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada mas allá de la porción que le es otorgada.Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es.En imponerse tareas.En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar,puesto que allí todo es jerarquía establecida,incógnita despejada,existir sin término ,imposibilidad de sacrificio ,reposo y deleite.Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria,capaz de amar en medio de la plagas,el hombre solo puede hallar su grandeza,su máxima medida en el Reino de este Mundo.Alejo Carpentier
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